Una academia online trata datos de matrícula y pago como cualquier negocio, pero además graba clases en vivo, guarda el progreso académico de cada alumno, y — si enseña a niños o adolescentes — necesita el consentimiento de un adulto que nunca usó la plataforma. La mayoría de las herramientas (LMS, video, certificados) son de terceros alojados fuera del país.
Cada curso deja un rastro de datos en al menos tres sistemas distintos, y uno de ellos casi siempre está fuera de Chile.
| Dato personal | Sensibilidad | Finalidad | Base legal | Dónde vive |
|---|---|---|---|---|
| Nombre, email, teléfono (matrícula) | Normal | Crear la cuenta del alumno | Ejecución de contrato | Plataforma LMS |
| Datos de pago (tarjeta o transferencia) | Crítico, no sensible per se | Cobro de matrícula o mensualidad | Ejecución de contrato | Pasarela de pago (tokenizado) |
| Progreso académico y resultados de evaluaciones | Normal | Seguimiento pedagógico, emisión de certificado | Ejecución de contrato | Base de datos del LMS |
| Grabación de clases en vivo (video y audio del alumno) | Puede ser sensible | Dictar la clase, revisión posterior | Consentimiento explícito | Zoom / Vimeo (fuera de Chile) |
| Datos de un niño, niña o adolescente inscrito | Requiere consentimiento parental | Cursos dirigidos a menores | Consentimiento de padres o tutores (Art. 16 quáter) | Plataforma LMS |
Grabar una clase, certificar un curso o alojar el LMS fuera de Chile no son detalles técnicos menores — cada uno tiene su propia obligación.
Grabar audio y video de una clase en vivo requiere consentimiento explícito, informado y previo — no basta con avisar en la letra chica de los términos de uso.
Si el curso está dirigido a niños o adolescentes, se necesita el consentimiento de sus padres o de quien tenga su cuidado personal, no solo el clic del alumno.
Teachable, Hotmart, Zoom o Vimeo tratan los datos de tus alumnos por tu cuenta. Tú sigues siendo responsable — necesitas un contrato de encargo con cada uno.
La política de privacidad debe declarar qué datos respaldan un certificado o constancia, y por cuánto tiempo se conservan para poder verificarlo después.
Una clase grabada filtrada puede exponer la imagen y voz de decenas de alumnos a la vez. Acceso restringido y enlaces no indexables son mínimos.
La mayoría de estas plataformas alojan datos en EE.UU. o Europa. Se necesita un instrumento de transferencia internacional vigente con cada una.
Cuatro sistemas, y en tres de ellos el dato cruza una frontera legal o técnica distinta.
El "acepto términos y condiciones" no reemplaza el consentimiento de grabación: avisar en un documento largo que la clase quedará grabada no equivale al acto afirmativo, específico y previo que exige la ley — necesitas un checkbox o aviso independiente, antes de encender la cámara.
No es una sola responsabilidad — es una distinta con cada grupo de personas con las que te relacionas: tu equipo, tus proveedores y tus clientes. Aquí está cada una, explicada simple.
Profesores y administrativos que ven clases grabadas o fichas de alumnos firman un compromiso de confidencialidad, vigente incluso tras dejar la academia.
Una clase grabada filtrada puede exponer la imagen y voz de decenas de alumnos a la vez — acceso restringido y enlaces no indexables.
Teachable, Hotmart, Zoom o Vimeo tratan los datos de tus alumnos por tu cuenta — necesitas un contrato de encargo con cada uno.
La mayoría de estas plataformas alojan datos en EE.UU. o Europa — se necesita un instrumento de transferencia internacional vigente.
Si el curso está dirigido a niños o adolescentes, se necesita el consentimiento de sus padres o de quien tenga su cuidado personal.
La política de privacidad debe declarar qué datos respaldan un certificado y por cuánto tiempo se conservan.
En el orden en que normalmente se resuelve: primero lo legal, luego la configuración técnica, después la operación día a día. Marca cada punto a medida que lo implementes.
Grabar clases sin consentimiento explícito, o dejar grabaciones con acceso público sin restricción: hasta 10.000 UTM.
Tratar datos de niños o adolescentes sin consentimiento parental: hasta 20.000 UTM o 2–4% de ingresos anuales.
Una clase filtrada con el rostro y la voz de decenas de alumnos, o de un menor de edad, es un daño casi imposible de revertir.